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Este blog está hecho con mucho entusiasmo. No les va a resolver todo pero están contenidos los temas que se trabajará en clase. Aprovechen esta oportunidad de que alguien se preocupa en buscarles material de textos que son difíciles de encontrar.

sábado, 29 de junio de 2013

Se viene el FRÏO

Enfermedades respiratorias típicas de invierno La llegada de esta estación se encuentra marcada por el aumento de las infecciones respiratorias. Estas enfermedades pueden contagiarse a través de la persona afectada -mediante saliva, secreciones nasales y bronquiales, entre otros-. Las gotículas producidas naturalmente por los humanos -cuando respiran, conversan, estornudan o tosen- encierran diversos tipos de células -las epiteliales y del sistema inmunitario, por ejemplo-, así como, potencialmente, también diversos agentes infecciosos -bacterias, hongos y virus, entre otros-. Las superficies pueden contaminarse cuando se las toca con las manos, pañuelos de tela o papel usados u otros materiales que hayan estado en contacto con las secreciones. Datos publicados indican que el estornudo podría producir hasta 40.000 gotículas de 0,5–12 µm de diámetro que se expulsan a velocidades de hasta 100 m/s, mientras que la tos provoca hasta 3.000 núcleos goticulares -aproximadamente, el mismo número que el generado al conversar durante cinco minutos-.

 

Medidas necesarias En primer lugar, hay que tener una alimentación adecuada que permita fortalecer las defensas naturales. En segundo término, el uso de un abrigo apropiado al momento de exponerse al frío. Las personas que por su trabajo poseen mayor riesgo de contacto con individuos enfermos o que presentan afecciones crónicas es aconsejable la vacunación antigripal . Cuando se cursa una infección respiratoria es fundamental tomar medidas para reducir el riesgo de propagación. En junio de 2007, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó unas guías sobre la prevención y el control de las infecciones. En este nuevo material, la ventilación natural se considera, por primera vez, como una de las medidas eficaces de control de las infecciones en ambientes vinculados a la atención de la salud. Una recomendación de este tipo demuestra que se concede cada vez más importancia al papel de la ventilación. Este sistema proporciona aire exterior a un edificio o habitación y lo distribuye dentro de esa infraestructura; la finalidad es sanear el aire que se respira diluyendo los contaminantes originados en el edificio con el aire limpio y proporcionar una tasa de flujo para renovar el ambiente con cierta frecuencia. A pesar de que existen pocos datos probatorios, de que la ventilación reduce directamente el riesgo de transmisión de enfermedades, muchos estudios indican que una ventilación insuficiente aumenta la transmisión de afecciones. Este dato toma mayor relevancia en los locales que cuentan con concentración de personas y medios de trasporte colectivos. Otro elemento imprescindible es la higiene de las manos ; la persona al toser o estornudar debe cubrirse la nariz y la boca con el pañuelo desechable, luego descartarlo y lavarse las manos. Si se está ante un individuo enfermo, será necesario limpiar las superficies que están a su alrededor porque los agentes infecciosos pueden sobrevivir en el medio ambiente por muchas horas y hasta, incluso, días. La limpieza se hace con agua y detergentes neutros. 
Tipos de infecciones respiratorias agudas Según la localización de la infección, ésta se puede dividir en alta o baja. Las infecciones respiratorias altasson las que afectan la nasofaringe, orofaringe, laringe, tráquea, oído y senos paranasales. Debe recordarse que la mucosa del tracto respiratorio superior es continua, por lo cual una infección en cualquiera de sus sectores puede propagarse hacia los sectores inferiores. Por otra parte, las infecciones respiratorias bajas son la bronquitis y la neumonía aguda. 
Rinitis (resfriado común): es la inflamación de la mucosa nasal con aumento de las secreciones y corrimiento -moco-, estornudos, obstrucción nasal, sensación de frío y malestar que dura entre dos y siete días. Suele acompañarse de odinofagia -dolor de garganta-, congestión conjuntival -ojos congestionados y rojos-, sensación febril, tos seca y voz ronca. La incubación, antes que aparezcan los síntomas, es de entre 12 horas y cinco días. El contagio se produce desde un día antes de aparecer los síntomas y hasta cinco días después. Puede afectar a cualquier persona y varias veces, ya que es generada por diferentes gérmenes; es de causa viral, por lo que no es sensible al tratamiento antibiótico. Se trasmite entre personas y por objetos contaminados. 
Faringitis: consiste en la inflamación de las amígdalas y faringe, caracterizada por dolor de garganta y modificación de su aspecto -rojo o con placas blancas-. La mayoría se da por causa viral (80-90%) y el resto por bacterias -la más común es el estreptococo-. Se diagnostica mediante el examen clínico. El carácter epidémico y la presencia de fiebre, dolor de garganta persistente, inflamación de los ganglios y exudado purulento hacen pensar en una infección por bacterias. La aplicación del test pack -prueba microbiológica rápida que detecta antígenos con elevada sensibilidad- ha reducido el empleo inadecuado de antibióticos. Un resultado negativo en el adulto permite descartar la infección estreptocócica. El tratamiento en las afecciones de causa viral es el alivio de los síntomas y se resuelve espontáneamente entre cuatro y siete días. En la bacteriana, hay que utilizar antibióticos del tipo de la amoxicilina. 
Laringitis: se trata de la inflamación de la mucosa laríngea. Se puede asociar con el resfrío común y elsíndrome gripal. Suele caracterizarse por voz ronca y a veces afonía. Puede aparecer tos -perruna- y, en menor grado, dolor de garganta. En la mayoría de los casos dura tres o cuatro días y la tos puede persistir por más tiempo. 
Bronquitis aguda: se presenta como una enfermedad benigna en personas sanas pero puede tener consecuencias severas en personas con EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Consiste en un proceso inflamatorio agudo del árbol bronquial, habitualmente, de causa infecciosa. En personas sanas, la mayoría de las bronquitis agudas tienen una causa viral , por lo que no están indicados los antibióticos. El diagnóstico es clínico y la radiografía de tórax no es útil en estos casos. La enfermedad tiende a ser más grave en los extremos de la vida y puede observarse, en algunos pacientes, el desarrollo de una infección por bacterias como complicación del cuadro. 
Gripe: Es considerada una enfermedad respiratoria aguda y producida por el virus influenza. Se contagia de persona a persona en pequeñas partículas aerosolizadas de secreciones respiratorias que contienen el virus. El período de incubación es de uno a cuatro días y se transmite desde el día antes del inicio de los síntomas hasta los cinco días posteriores. Posee un inicio brusco de los síntomas: fiebre, dolor muscular y de articulaciones, dolor de cabeza, tos seca, dolor de garganta y resfrío. La tendencia de los virus de la gripe a experimentar cambios frecuentes y permanentes obliga a vigilar constantemente la situación mundial y a introducir ajustes en la composición de las vacunas antigripales. El diagnóstico es clínico y no se realizan test de rutina. En la mayoría de las personas es una enfermedad que evoluciona hacia la curación espontáneamente -lleva entre siete y diez días-; durante ese tiempo la persona debe guardar reposo, bajar la temperatura y tomar abundante líquido. En un pequeño número de pacientes, sobre todo ancianos o con enfermedades generales que comprometen la inmunidad, puede complicarse con el desarrollo de una infección pulmonar. 
Neumonía aguda: es una afección inflamatoria del parénquima pulmonar y se da por causa infecciosa. Puede estar ocasionada por bacterias, virus o en personas con déficit en la inmunidad debido a gérmenes más raros. La frecuencia relativa de cada agente causal varía según muchos factores, tales como: la edad del paciente, la existencia de enfermedades asociadas y el contexto en que se adquiere la infección -comunidad, hospital y residencia de ancianos, entre otros-. Se caracteriza por fiebre, sintomatología respiratoria variable y la aparición de infiltrados en la radiología. Por lo tanto, esta entidad es de diagnóstico clínico, radiológico y evolutivo. En las edades extremas de la vida su incidencia es mayor y se desarrollan consecuencias más graves. Representa un problema relevante en Salud Pública, tanto en sus aspectos sociales como económicos, por la elevada morbimortalidad, las altas tasas de hospitalización, la estadía hospitalaria prolongada y los costos elevados. 
Según las pautas propuestas por la Asociación Americana de Tórax (ATS - 2000) se distinguen tres grupos: 1.Neumonía aguda comunitaria (NAC): deben diferenciarse las poblaciones según edad -niños y mayores de 65 años-, además de otras enfermedades asociadas como son la insuficiencia cardíaca, EPOC y diabetes. 2.Neumonía aguda intrahospitalaria: es la que se produce en pacientes ingresados luego de 72 horas o en los que, luego del egreso nosocomial, se inician los síntomas hasta el séptimo día del alta. 3.Neumonía en inmunodeprimidos: un subgrupo especial comprende los pacientes con SIDA, en tratamiento quimioterápico u otra nmunodepresión. Se trata de casos en los cuales los agentes responsables del proceso son diferentes. Desde el punto de vista clínico, el comienzo es brusco aunque la enfermedad puede estar precedida de un cuadro catarral. Presenta chuchos de frío, fiebre alta -puede estar ausente en ancianos- y tos seca inicial que luego se hace productiva con expectoración mucopurulenta o herrumbrosa. A veces está acompañada por dolor -tipo puntada de lado- y aleteo nasal. Al momento del examen físico, el paciente se presenta con aspecto tóxico, polipneico -aumento de la frecuencia respiratoria-, febril y sudoroso. En la radiología de tórax se observa una imagen a nivel pulmonar que permite confirmar el diagnóstico clínico. El tratamiento de las neumonías bacterianas precisa ser precoz y orientado hacia el germen más probable. Los antibióticos generalmente usados son los betalactámicos -de la familia de la penicilina-, aplicados solos o asociados con macrólidos. La evolución habitual se dirige hacia la curación y lleva entre siete y diez días. El paciente debe guardar reposo, ingerir abundante líquido, mantener una alimentación adecuada y utilizar antitérmicos cada seis y ocho horas. 

El invierno es una época en la que se necesitan extremar los cuidados. Es la mejor herramienta para impedir el desarrollo de estas enfermedades tan comunes y molestas.